En su más reciente informe, el Banco Mundial ha arrojado luces sobre las perspectivas económicas de Bolivia, proyectando un crecimiento del 1,5% en su Producto Interno Bruto (PIB) tanto para el año en curso como para 2025. Estas cifras contrastan con las previsiones más optimistas del Gobierno boliviano, que anticipa un crecimiento del 3,71% según el Presupuesto General del Estado 2024.
El organismo financiero internacional también destacó que, a nivel regional, América Latina y el Caribe experimentarán un crecimiento del 2,3% en 2024 y del 2,5% en 2025. Sin embargo, este panorama contrasta con la desaceleración global pronosticada, que llevará el crecimiento mundial del 2,6% registrado en 2023 al 2,4% en 2024.
El informe del Banco Mundial sitúa a Bolivia en un contexto donde otros países de la región presentan proyecciones diversas. Mientras algunos países, como Paraguay, se destacan con una proyección de crecimiento del 3,8%, otros, como Ecuador, enfrentan perspectivas más modestas con un crecimiento proyectado del 0,7%.
A pesar de las divergencias entre las proyecciones del Gobierno y las del Banco Mundial, las cifras reflejan la necesidad de un análisis detallado de los factores económicos que inciden en el desarrollo del país, así como la importancia de adoptar medidas para fortalecer la economía y atraer inversiones.
En este contexto, el Banco Mundial advierte que la desaceleración global podría tener un impacto significativo en el bienestar de las poblaciones, con un cuarto de los países en desarrollo y el 40% de los países de ingreso bajo enfrentando la amenaza de empobrecimiento a finales de 2024.
En respuesta a las proyecciones, el Gobierno boliviano reafirma su compromiso con la expansión económica y busca mantener un diálogo abierto con organismos internacionales para impulsar políticas que estimulen el crecimiento sostenible del país.




