Bolivia se encuentra en medio de una crisis ambiental triple, según el viceministro de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos y de Gestión y Desarrollo Forestal, Magín Herrera. Además del cambio climático, el país enfrenta una sequía severa y el fenómeno del Niño, lo que está teniendo graves repercusiones en su clima y en su agricultura.
Según Herrera, el aumento de las temperaturas se manifiesta en ráfagas de viento impredecibles y lluvias que superan los pronósticos. El fenómeno del Niño, que ya está presente en el país, genera una mayor densidad solar en las zonas altas y bajas de Bolivia, lo que provoca una evaporación más rápida en los cuerpos de agua, lagos y lagunas.
La sequía está afectando especialmente a los agricultores, ya que la falta de humedad adecuada podría impactar negativamente en la siembra y la producción de cultivos. Herrera instó a prepararse ante esta situación.
Unicef también señaló que los niños están sufriendo las consecuencias del cambio climático en Bolivia. Cerca de dos millones de niños y adolescentes viven en zonas propensas a inundaciones, mientras que 600,000 viven en áreas susceptibles a sequías.
En un informe presentado por Unicef, se destacó la preocupante situación de los niños bolivianos. En un evento reciente, adolescentes compartieron sus experiencias. Edward Perales, de 15 años, relató la falta de agua en su comunidad y cómo esto afecta a su educación y calidad de vida.
Rafael Ramírez, representante de Unicef en Bolivia, enfatizó que la crisis climática no solo afecta la salud de los niños, sino también su educación, seguridad alimentaria y protección. La falta de agua y los efectos del cambio climático están generando desafíos significativos para la población infantil en el país.
La situación climática en Bolivia es cada vez más preocupante, y es evidente que se requiere una acción inmediata para abordar estos desafíos y proteger a la población vulnerable, en especial a los niños.





