En un giro impactante, el abogado defensor del prófugo Sebastián Marset, reveló los frustrados intentos de negociación con el gobierno uruguayo para la entrega de su cliente. Santiago Moratorio explicó que la decisión de Marset y su familia de no entregarse en Paraguay se fundamenta en «el grado de corrupción enorme» que prevalece en el país.
Moratorio argumenta que su cliente, acusado de diversos cargos relacionados con el narcotráfico, es víctima de una trama más amplia. Afirma que Marset fue utilizado como «chivo expiatorio» en una red de narcotráfico que involucra a diversos actores, algunos de los cuales tienen vínculos estrechos con la policía, la política y el poder judicial de Paraguay.
La desconfianza de Marset se extiende también al sistema judicial de Bolivia, según reveló su abogado. Moratorio menciona «muchos motivos» para esta desconfianza, aunque opta por no profundizar en los detalles. La falta de confianza se basa en experiencias previas y vínculos corruptos que, según Moratorio, incluyen al ministro del Interior de Bolivia.
El abogado no se detiene ahí y expone detalles impactantes sobre presuntas extorsiones. Moratorio sostiene que tanto en Bolivia como en Paraguay, se solicitaron coimas a Marset, incluyendo bienes y dinero en efectivo, a cambio de protección en la fase previa a la Operación Ultranza, una operación antinarcóticos.
«La familia Marset vivió en Paraguay, saben cómo se manejan. Los colegas con los que hablo acreditan y dan fe del nivel de corrupción que hay que, como dijo Sebastián en la entrevista, es aún mayor en Bolivia e involucra al ministro del Interior. Las cosas que han vivido y pasado en ambos países es lo que genera esa desconfianza», concluyó Moratorio.





