La tensión política y social volvió a marcar la jornada en la sede de Gobierno. Vicente Salazar, máximo dirigente de la Federación Departamental de Campesinos Túpac Katari, recuperó su libertad este miércoles, luego de que se reportara su arresto en medio de una movilización que exigía la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La situación generó incertidumbre durante varias horas, debido a versiones contradictorias sobre la situación legal del líder campesino. Mientras algunos sectores denunciaban una presunta aprehensión, desde el Gobierno se aseguró que no existe actualmente ninguna orden de captura vigente en su contra.
El ministro de Trabajo, Williams Bascopé, salió al frente de las especulaciones y afirmó que Salazar se encuentra libre. “El señor Vicente Salazar está en plena libertad en este momento y lo que se especula en redes sociales y en algunos medios no es cierto”, declaró la autoridad ante los medios de comunicación.
Bascopé explicó que la orden de aprehensión que anteriormente pesaba sobre el dirigente quedó sin efecto tras la admisión de una acción de libertad. “Él está liberado. Es la información real que tenemos; no hay ninguna aprehensión del señor Vicente Salazar”, remarcó.
Por su parte, el abogado defensor René Salazar confirmó que el dirigente fue retenido momentáneamente, pero posteriormente recuperó su libertad. Según el jurista, no existía un mandamiento de aprehensión vigente, por lo que su cliente fue liberado y actualmente permanece resguardado.
El incidente se produjo en el contexto de una marcha protagonizada por organizaciones campesinas que descendieron desde la Ceja de El Alto hasta el centro de La Paz. La movilización forma parte de las protestas que diversos sectores mantienen contra el Gobierno y que han incrementado la tensión política en las últimas semanas.
Durante la concentración, Salazar lanzó duras declaraciones contra el Ejecutivo y advirtió que el mandatario tenía “dos caminos: renunciar o enfrentar una convulsión social impulsada por el pueblo movilizado”. Sus palabras se produjeron en medio de un escenario marcado por bloqueos, marchas y demandas de cambios políticos.
La liberación del dirigente ocurre mientras continúan los conflictos sociales y las negociaciones estancadas entre el Gobierno y sectores movilizados. El caso vuelve a poner en evidencia la creciente confrontación política que atraviesa el país, donde cada acción judicial o policial vinculada a líderes sociales genera una fuerte repercusión y alimenta el debate sobre la legalidad de las medidas asumidas por ambas partes.




