Chile asestó uno de los golpes más contundentes contra el crimen organizado de su historia reciente. Un operativo conjunto entre la Fiscalía, la Policía Marítima y el Servicio Nacional de Aduanas permitió detectar más de 103 toneladas de droga ocultas en cargamentos de madera provenientes de Bolivia, en una operación que dejó al descubierto un sofisticado sistema de tráfico internacional de estupefacientes.
La investigación identificó 1.169 toneladas de madera contaminada con sustancias ilícitas, distribuidas en 49 cargamentos que transitaban por los puertos de Arica, Iquique, Valparaíso y San Antonio. Las autoridades confirmaron que entre las drogas incautadas predominan el clorhidrato de cocaína y la ketamina, cuyo valor en el mercado internacional supera los 8.000 millones de dólares.
El ministro de Seguridad Pública de Chile, Martín Arrau, calificó el operativo como un hecho sin precedentes. “Este importante golpe demuestra que cuando el Estado actúa de manera coordinada, con inteligencia, investigación y determinación, podemos enfrentar con fuerza al crimen organizado”, afirmó la autoridad.
El caso sorprendió incluso a los investigadores por el nivel de sofisticación utilizado por las organizaciones criminales. Según explicó el fiscal regional de Arica y Parinacota, Mario Carrera, los traficantes no ocultaban la droga en compartimentos secretos ni en dobles fondos, sino que la incorporaban directamente en la estructura de la madera.
“Esto es prácticamente indetectable por escáner”, explicó Carrera. De acuerdo con las pesquisas, los narcotraficantes extraían la humedad natural de la madera y la reemplazaban con cocaína o ketamina procesada, logrando que la droga formara parte del propio material forestal. “Es una modalidad que no habíamos visto antes a esta escala”, señaló.
La operación fue el resultado de más de un año de trabajo de inteligencia iniciado en 2024, cuando el Ministerio Público chileno creó los denominados “focos puertos” para reforzar el control sobre las rutas utilizadas por redes internacionales de narcotráfico. El análisis de patrones logísticos y perfiles de riesgo permitió detectar inicialmente cuatro contenedores sospechosos y posteriormente ampliar la investigación hasta alcanzar decenas de cargamentos.
“Nos demoramos un año en construir el algoritmo de detección y los resultados superaron todas las expectativas”, sostuvo el fiscal Carrera. Gracias a la cooperación entre la Fiscalía, la Armada, Aduanas de Chile y Bolivia y unidades especializadas de inteligencia criminal, se logró identificar una red de exportación que operaba a gran escala utilizando el comercio internacional como fachada.
Las autoridades advirtieron que el caso aún está lejos de concluir. Existen más contenedores bajo análisis y se espera que los laboratorios certifiquen nuevas cargas contaminadas. De confirmarse los indicios preliminares, la cifra total de droga decomisada podría aumentar entre un 30% y un 40% adicional, consolidando esta operación como uno de los mayores golpes contra el narcotráfico en América Latina y una señal de alerta sobre la creciente sofisticación de las organizaciones criminales que operan en la región.




