La influencia de organizaciones no gubernamentales y centros internacionales de pensamiento en la política boliviana volvió a situarse en el centro del debate. La historiadora e investigadora chilena Loreto Correa afirmó que diversas ONG y redes académicas de orientación progresista han desempeñado un papel determinante en la construcción ideológica de sectores políticos y sociales del país, llegando incluso a influir en procesos estructurales como la elaboración de la Constitución Política del Estado.
En una entrevista concedida a Radio Panamericana, Correa sostuvo que muchas de estas instituciones abandonaron el enfoque tradicional de investigación académica para adoptar metodologías de “investigación-acción”, orientadas no solo a analizar la realidad, sino también a transformarla políticamente. “Ya no se trata únicamente de producir conocimiento, sino de intervenir activamente en los procesos políticos y sociales”, señaló la investigadora.
La académica mencionó específicamente el papel de organizaciones vinculadas al pensamiento latinoamericano y redes como CLACSO, a las que atribuyó una creciente participación en debates políticos regionales. Según Correa, varios de estos espacios impulsan programas de formación, publicaciones y actividades con una marcada orientación ideológica enfocada en cuestionar modelos liberales y conservadores.
“Bolivia ha sido durante décadas un laboratorio de discusión política internacional”, afirmó la historiadora, al recordar que numerosas ONG participaron en procesos de formación de cuadros políticos, asesoramiento técnico y producción de propuestas que posteriormente influyeron en reformas institucionales y normativas del país. A su juicio, parte del lenguaje y enfoque de la actual Constitución reflejan esa influencia intelectual.
Correa también cuestionó la participación de organizaciones y activistas extranjeros en asuntos internos bolivianos. Como ejemplo, mencionó casos recientes de asesoramiento externo a comunidades y sectores movilizados, planteando interrogantes sobre los límites entre cooperación internacional e injerencia política. “Cuando actores extranjeros intervienen en conflictos internos, surge inevitablemente el debate sobre la soberanía nacional”, manifestó.
Sus declaraciones cobran relevancia en medio de denuncias sobre la presencia de activistas internacionales en escenarios de protesta y bloqueo. Diversos sectores han expresado preocupación por la participación de ciudadanos extranjeros en actividades vinculadas a movilizaciones sociales, mientras otros sostienen que se trata de labores de observación, solidaridad o acompañamiento a organizaciones civiles.
La investigadora consideró que corresponde a las autoridades bolivianas determinar si existen acciones que excedan el marco legal permitido para visitantes extranjeros. “No se puede confundir observación académica con militancia política o participación activa en procesos de confrontación interna”, afirmó, insistiendo en que la defensa de la institucionalidad debe ser una prioridad para cualquier Estado.
Las declaraciones de Correa reabren un debate de larga data sobre el papel de las ONG, la cooperación internacional y la influencia de actores externos en la política latinoamericana. Mientras el país atraviesa una compleja crisis social y política, la discusión sobre los límites entre apoyo internacional, activismo y soberanía nacional vuelve a instalarse en la agenda pública, generando posiciones encontradas entre quienes defienden la cooperación global y quienes advierten riesgos de injerencia en asuntos internos.




