La tensión social volvió a escalar este lunes en la ciudad de La Paz, donde periodistas y camarógrafos denunciaron nuevas agresiones mientras cubrían la marcha de sectores movilizados que ingresó al centro paceño. En medio del caos, también surgió el estremecedor testimonio de una mujer que aseguró haber sido amenazada de muerte por bloqueadores cuando intentaba llegar a la sede de Gobierno.
Equipos de prensa de distintos medios reportaron empujones, insultos y amedrentamientos durante la cobertura de las movilizaciones. No es la primera vez que trabajadores de la prensa son agredidos en medio del conflicto, una situación que genera preocupación por las garantías al ejercicio periodístico y la libertad de información en Bolivia.
Paralelamente, una mujer —esposa de un transportista varado por los bloqueos— relató momentos de terror vividos en la carretera rumbo a La Paz. Según su denuncia, grupos movilizados intentaron impedir su paso y una comunaria habría incitado a los presentes a atacarla físicamente. “Una señora dijo: ‘Debe ser de la derecha, hay que matarla a piedrazos’”, afirmó la mujer entre lágrimas.
El testimonio también reveló la dramática situación que atraviesan decenas de choferes atrapados en las rutas bloqueadas desde hace semanas. “Ya no tienen comida ni agua, están en pésimas condiciones”, denunció, describiendo un escenario de desesperación creciente entre transportistas y pasajeros afectados por el cierre de carreteras.
La crisis de bloqueos comenzó a generar efectos humanitarios cada vez más severos. Hospitales paceños ya alertaron sobre reservas críticas de oxígeno medicinal y sectores productivos denunciaron pérdidas económicas millonarias. Organizaciones defensoras de derechos humanos advirtieron además que la violencia verbal y física durante las protestas podría derivar en hechos aún más graves si no se reduce la confrontación.
Expertos en conflictividad social sostienen que la radicalización del discurso político en Bolivia está trasladándose peligrosamente a las calles. “Cuando se deshumaniza al adversario político, el riesgo de violencia colectiva aumenta”, señalan análisis recientes sobre polarización social en América Latina, fenómeno que organismos internacionales vienen observando con preocupación en varios países de la región.
Mientras tanto, periodistas desplazados a las movilizaciones exigieron garantías para realizar su trabajo sin amenazas ni ataques. Asociaciones de prensa recordaron que agredir a trabajadores de medios constituye una vulneración directa al derecho ciudadano de acceder a información libre e independiente.
En medio de un país paralizado por bloqueos, desabastecimiento y enfrentamientos políticos, el temor comienza a crecer entre la población civil atrapada en las rutas y ciudades cercadas. “Ya no sabemos si vamos a llegar vivos”, relató la mujer afectada, reflejando el clima de incertidumbre y miedo que empieza a extenderse en distintos puntos de Bolivia.





