La contienda por la Gobernación de La Paz sufrió un giro abrupto tras la decisión de Édgar Uriona, líder de Nueva Generación Patriótica (NGP), de declinar su participación en la segunda vuelta, desatando una tormenta política con acusaciones directas contra el candidato René Yahuasi.
Desde Estados Unidos, en entrevista con el programa Encontrados, Uriona justificó la medida señalando que su partido no será utilizado como plataforma para intereses ocultos. “No vamos a tolerar la ambición de quienes quieran usarnos para llegar al poder y hacer daño al país”, afirmó.
El dirigente fue más allá y lanzó una de las acusaciones más contundentes del proceso electoral. “Han utilizado a René Yahuasi como un ‘caballo de Troya’ para rearmarse desde el socialismo”, declaró, sugiriendo una supuesta estrategia política vinculada al entorno del expresidente Evo Morales, quien previamente había pedido respaldo para ese candidato.
Uriona aseguró que su decisión busca evitar consecuencias mayores para la región. “Estamos evitando un desastre para más de un millón de personas. Estamos salvando al departamento”, sostuvo, en un mensaje que apunta a legitimar su retiro como una acción de responsabilidad política.
Frente a versiones que apuntan a posibles acuerdos económicos detrás de su decisión, el líder de NGP fue categórico. “Me ofrecieron más de 10 millones de dólares por el partido; si fuera por dinero, ya lo habría vendido”, afirmó, rechazando cualquier vínculo con intereses financieros.
Asimismo, acusó a Yahuasi de romper con la estructura partidaria tras asegurar su paso al balotaje. “Se olvidó del partido, dejó nuestros colores y tomó distancia apenas vio la oportunidad de avanzar”, denunció, evidenciando una fractura interna que terminó por explotar públicamente.
Uriona también defendió el respaldo ciudadano obtenido por su organización política. “Más del 50% de los votos que recibió Yahuasi fueron por Nueva Generación Patriótica, no por él”, aseguró, remarcando que su decisión busca respetar la voluntad de sus bases.
El episodio abre un nuevo escenario de incertidumbre en La Paz, donde la segunda vuelta queda marcada por tensiones, rupturas y acusaciones cruzadas. La retirada de NGP no solo reconfigura la competencia electoral, sino que deja al descubierto profundas fisuras políticas en plena definición del poder regional.





