A medida que se acercan las elecciones presidenciales de 2024, la vicepresidenta Kamala Harris y el expresidente Donald Trump intensifican sus propuestas en temas controvertidos. Entre los puntos más candentes se encuentran sus posturas sobre inmigración, impuestos, aborto y comercio. Ambos candidatos proyectan visiones radicalmente opuestas que podrían redefinir el futuro de Estados Unidos.
En inmigración, Harris propone una reforma que permita un «camino a la ciudadanía» para millones de indocumentados, aunque no ha detallado cómo lo lograría. También quiere hacer permanentes algunas restricciones al derecho de asilo implementadas por el actual gobierno de Biden. Por su parte, Trump promete «deportaciones masivas» y continuar con la construcción del muro fronterizo. «Mi prioridad es proteger a los estadounidenses primero», señaló Trump en un mitin reciente.
En cuanto al aborto, Harris ha enfocado su campaña en restablecer los derechos reproductivos a nivel federal, aunque admite que lograrlo sería difícil sin una mayoría en el Congreso. Trump, en cambio, celebra que su designación de jueces en el Tribunal Supremo resultó en la revocación del derecho federal al aborto en 2022. «Los estados tienen la libertad de decidir, y yo no impondré una prohibición federal», expresó Trump en una entrevista reciente.
En política exterior, Harris mantiene una postura de apoyo a Israel, mientras impulsa una solución de dos estados en el conflicto palestino-israelí y respalda el envío de armas a Ucrania para contrarrestar la influencia rusa. Trump, sin embargo, sostiene que podría “poner fin a la guerra en Ucrania en 24 horas” si es reelegido, aunque no ha explicado cómo lograría esta meta. Además, cuestiona la permanencia de EE. UU. en la OTAN, calificándola de «costosa e ineficaz».
Sobre los aranceles, Harris apoya ciertas tarifas en productos chinos, pero rechaza imponer aranceles generales para evitar una subida de precios que afecte a los trabajadores. Trump, por otro lado, propone aranceles universales de entre el 10% y el 20% y un arancel del 60% a los productos chinos para incentivar la producción nacional. “Es hora de recuperar nuestros empleos”, aseguró el expresidente.
En impuestos, Harris planea reducir la carga fiscal para los pequeños negocios y elevar los impuestos a las grandes empresas, subiendo la tasa del 21% al 28%. Trump, quien en su primer mandato impulsó recortes fiscales a corporaciones, propone ahora reducir esa tasa al 15% para empresas que produzcan en EE. UU.
El medio ambiente también divide a ambos candidatos. Harris apoya la energía renovable y subsidios a vehículos eléctricos, aunque ha suavizado su postura sobre el fracking. Trump, en cambio, niega la crisis climática y promete aumentar la producción de petróleo y gas. «La energía es clave para nuestra independencia y seguridad», afirmó.
En materia de salud, Harris busca extender subsidios de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Obamacare) y destaca sus logros en la reducción del precio de la insulina. Trump, que en el pasado intentó derogar Obamacare, sostiene que ahora tiene un «concepto de plan» para modificarlo, sin especificar en qué consistiría.
Ambos candidatos ofrecen a los votantes visiones marcadamente distintas que abarcan casi todos los aspectos de la vida en Estados Unidos, preparando el terreno para unas elecciones altamente polarizadas.





