La preocupación por la calidad del agua en las ciudades de La Paz, El Alto y Viacha se intensifica tras la confirmación de la presencia de metales pesados altamente tóxicos y potencialmente cancerígenos en fuentes de agua utilizadas tanto para consumo humano como para el riego agrícola. Expertos en química y medicina han advertido sobre los riesgos que esta contaminación representa para la salud pública, subrayando la necesidad de una acción inmediata.
Jorge Vásquez, director de la carrera de Ingeniería Química de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), explicó que la extracción minera, la industria, y el mal manejo de desechos en las cercanías de estas ciudades han contaminado severamente las fuentes de agua. «En El Alto, se vierten grandes cantidades de metales como cadmio, plomo y cobalto. Además, las curtiembres utilizan dicromato de potasio, una sustancia extremadamente cancerígena, que termina en los ríos sin tratamiento adecuado,» señaló Vásquez.
La situación se agrava en sectores como Río Abajo, donde la investigación «Conflictos ambientales en la microcuenca Hampaturi» realizada por la UMSA en 2023, reveló la presencia de metales pesados como zinc, arsénico, hierro, manganeso y cobre. Según Rommel Aruquipa, químico de la UMSA, estos contaminantes llegan a los cuerpos de agua que abastecen a amplias zonas urbanas de La Paz, lo que aumenta el riesgo de exposición a la población.
El impacto de estos metales en la salud es evidente. Marcelo Muñoz, presidente de la Sociedad Boliviana de Coloproctología en La Paz, expresó su preocupación por la alta incidencia de cáncer colorrectal en sus pacientes de El Alto. «De cada 100 pacientes que veo, 10 presentan síntomas relacionados con el cáncer, y muchos de ellos han estado expuestos a metales pesados a través del agua contaminada,» afirmó Muñoz.
Waldo Vargas, ingeniero civil y docente de la UMSA, también corroboró la presencia de estos peligrosos contaminantes en un estudio realizado en Hampaturi en octubre de 2023. «La planta de tratamiento cercana no está diseñada para eliminar estos metales pesados, lo que significa que el riesgo para la población es constante,» advirtió Vargas.
La situación en Viacha no es menos alarmante. La presencia de cianuro en el río Pallina, utilizado en operaciones mineras, ha sido confirmada por estudios recientes. «El cianuro forma ácido cianhídrico al contacto con el agua, una sustancia extremadamente tóxica que se está esparciendo por los ríos hasta llegar a la bahía de Kohana,» explicó el director de la carrera de Química de la UMSA.
Pese a las garantías ofrecidas por la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas S. A.) sobre la calidad del agua potable, la contaminación en las fuentes de agua cruda sigue siendo una amenaza significativa. «Aunque el agua que llega a los hogares pasa por un proceso de potabilización, la presencia de metales pesados en las fuentes de agua sigue siendo un riesgo que no podemos ignorar,» concluyó el médico infectólogo Rodrigo Castedo.





