La Cancillería del Perú ha anunciado la imposición de requisitos de visa para ciudadanos mexicanos que deseen visitar el país, en respuesta a una medida similar adoptada por el Gobierno de México hacia los ciudadanos peruanos. Esta decisión entrará en vigencia el 20 de abril y se fundamenta en el principio de reciprocidad entre Estados soberanos.
En un comunicado oficial, la Cancillería peruana destacó que esta medida afecta los compromisos asumidos en la Alianza del Pacífico, que busca facilitar la integración económica y el libre tránsito entre los países miembros. Sin embargo, se han anunciado excepciones para ciudadanos mexicanos con visas de ciertos países y residentes permanentes en naciones aliadas.
Comunicado de prensa: El Perú impondrá visas a ciudadanos mexicanos para visitas de corta duración.
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— Cancillería Perú🇵🇪 (@CancilleriaPeru) April 7, 2024
La implementación de esta medida por parte del Gobierno de México ha generado diversas reacciones en la comunidad peruana, especialmente entre aquellos con planes de viaje al país norteamericano. La solicitud de la visa implica cumplir con requisitos específicos y realizar el trámite a través de un proceso establecido por las autoridades mexicanas.
Para obtener la visa, que permite estancias de hasta 180 días sin remuneración, los ciudadanos peruanos deben agendar una cita previa a través del portal oficial del Gobierno mexicano. Además, se les exige presentar documentación veraz y cumplir con los requisitos establecidos, bajo riesgo de enfrentar consecuencias migratorias en caso de presentar información falsa.
La tensiones diplomáticas entre Perú y México se remontan al incidente de diciembre de 2022, cuando Pedro Castillo intentó un golpe de Estado, lo que ha generado desacuerdos y declaraciones polémicas entre ambas naciones. Este conflicto ha afectado no solo las relaciones bilaterales, sino también compromisos internacionales como los de la Alianza del Pacífico.
La disputa diplomática escaló en febrero de 2023, cuando Perú y México se vieron envueltos en un intercambio de expulsiones de embajadores, reduciendo así su representación diplomática en ambos países. Esta situación ha generado incertidumbre sobre el futuro de la colaboración bilateral y ha afectado la transición de la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico.





