La manipulación y linchamiento judicial, a nombre de «justicia y reparación» es el siguiente capítulo en este montaje dual llamado «golpe» y «masacre».
El tirano, su cúpula, sus abogados y sus socios gringos han marcado la línea de lo que será el falso debate para las siguientes semanas. Añez fue sentenciada, «entonces no fue presidenta, entonces debe ir a juicio ordinario, entonces ya no corresponde juicio de responsabilidades ni dos tercios».
La confesión del tirano se refirió a esa decisión política y desde hoy saldrán a «argumentar» esa figura para cambiar la percepción de la opinión pública. Se debe adjuntar, dicen, el tema de las «víctimas» para manipular el sentimiento de la gente.
Así es el masismo delincuente. El mismo masismo que montó el caso Rozsa en 2009 con sangre y ejecuciones sumarias de por medio. El mismo masismo que armó casos para encarcelar a Leopoldo, Franklin o Aramayo. El mismo masismo que juró mil veces que la reelección era un derecho humano. El mismo masismo que manda carne de cañón para luego usar el duelo de las familias para sus objetivos políticos.
Añez quedará en los libros de historia como Presidenta Constitucional Transitoria. Punto.
El masismo, en cambio, quedará en las páginas como un instrumento político que se degeneró al punto de convertirse en un proyecto de poder totalitario y narcodelictivo.



