México vivió uno de los golpes más contundentes contra el crimen organizado en los últimos años: Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido tras un operativo militar en Tapalpa, Jalisco. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó la muerte y envió condolencias a los elementos de seguridad caídos durante la refriega.
El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, detalló que la localización del capo fue posible gracias al seguimiento de su círculo cercano, incluida una pareja sentimental cuya visita permitió confirmar su presencia en un complejo de cabañas. “Se demostró la fortaleza del Estado mexicano. De eso no hay duda”, afirmó el general, visiblemente conmovido al reportar la muerte de 25 militares.
El operativo comenzó con labores de inteligencia el 20 de febrero y culminó el día 22 con el despliegue de fuerzas especiales, Guardia Nacional y apoyo aeromóvil. Según la versión oficial, al intentar huir hacia una zona boscosa, Oseguera resultó gravemente herido en el enfrentamiento y murió durante su traslado. La identidad fue confirmada por la Fiscalía General.
En paralelo, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, llamó a la calma. “El Gobierno trabaja para mantener la paz y garantizar la seguridad en todo el territorio”, señaló. También se informó que “El Tuli”, considerado su mano derecha, fue abatido en la misma operación.
Uno de los puntos más sensibles fue la participación de Estados Unidos. Sheinbaum aclaró que no hubo intervención directa de fuerzas armadas extranjeras. “Hubo intercambio de información, pero toda la operación fue responsabilidad de las fuerzas mexicanas”, subrayó. Trevilla añadió que la inteligencia proporcionada por agencias estadounidenses fue clave para precisar la ubicación exacta del líder criminal.
La colaboración bilateral ocurre en un contexto de presión política desde Washington. El presidente Donald Trump reiteró recientemente que México debe intensificar su combate contra los carteles. Mientras tanto, la administración mexicana insiste en que la cooperación debe limitarse al intercambio de inteligencia y no a intervenciones directas que vulneren la soberanía.
Tras el abatimiento, el CJNG reaccionó con bloqueos carreteros y vehículos incendiados en distintos puntos de Jalisco y estados vecinos. El gabinete de seguridad instaló centros de mando para contener los ataques y reforzó la presencia federal en zonas estratégicas. La violencia posterior dejó víctimas entre fuerzas de seguridad y agresores, aunque el Gobierno aseguró que la situación está bajo control.
La caída de “El Mencho”, considerado uno de los narcotraficantes más buscados del mundo, representa un golpe estructural al CJNG. Sin embargo, especialistas en seguridad advierten que la fragmentación de grandes organizaciones criminales suele derivar en disputas internas y reacomodos violentos. El desafío ahora será evitar que el vacío de poder detone una nueva ola de violencia en el occidente del país.





