Una controversia surgió en medio de la crisis de abastecimiento que atraviesa La Paz tras conocerse el decomiso y destrucción de ocho toneladas de carne de pollo que inicialmente estaban destinadas a reforzar el suministro de alimentos en la sede de gobierno. Mientras un informe sanitario confirmó que la carga presentaba signos de descomposición, la Alcaldía paceña aseguró que el producto fue rechazado oportunamente y que nunca llegó a ser adquirido ni transportado.
La alerta se activó el pasado domingo cuando personal vinculado a un operativo aéreo detectó presuntas irregularidades en una carga de pollo que se encontraba lista para ser enviada hacia La Paz. Según reportes difundidos posteriormente, el producto presentaba mal olor y aparentes signos de deterioro, situación que motivó la intervención de técnicos del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag).
De acuerdo con el informe de inspección, durante la evaluación se identificaron alteraciones en las características normales de olor y color, evidencias compatibles con procesos de descomposición y posibles indicios de proliferación microbiológica asociados a la ruptura de la cadena de frío. Por esta razón, la carga fue declarada no apta para el consumo humano.
Como medida inmediata, las autoridades sanitarias determinaron el decomiso y posterior destrucción de las ocho toneladas de pollo. El producto fue trasladado al vertedero de Normandía, en Santa Cruz, donde fue enterrado para evitar cualquier riesgo de comercialización o consumo por parte de la población.
Tras la difusión del caso, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz emitió un comunicado aclarando que la mercadería nunca llegó a la ciudad ni fue comprada con recursos municipales. Según la versión oficial, la inspección sanitaria se realizó precisamente antes de cerrar cualquier operación comercial, lo que permitió detectar a tiempo las deficiencias del producto.
“Queremos ser absolutamente claros: ese pollo no llegó a La Paz, no fue transportado en avión, no fue comercializado y no será vendido a la población paceña”, afirmó el secretario municipal de Ciudad Productiva, Turismo y Desarrollo Económico, Alejandro Bleichner. La autoridad sostuvo que la revisión realizada en origen evitó que alimentos en mal estado pudieran ingresar al mercado paceño.
Bleichner remarcó que el municipio actuó bajo criterios de prevención y protección sanitaria. “Si un producto no está en buen estado, no se compra, no se traslada y no se entrega a nuestras familias. No vamos a permitir que ningún alimento en mal estado llegue a la mesa de los paceños”, señaló. Asimismo, informó que se decidió cambiar de proveedor y continuar las gestiones con empresas que garanticen calidad, inocuidad y seguridad alimentaria.
La Alcaldía también rechazó las versiones sobre un posible daño económico al Estado y aseguró que no existió desembolso de recursos públicos para la adquisición de la carga observada. Mientras continúan los esfuerzos para garantizar el abastecimiento de alimentos en medio de los bloqueos, el episodio deja en evidencia la importancia de los controles sanitarios en una coyuntura donde la necesidad de abastecimiento no puede estar por encima de la salud y la seguridad alimentaria de la población.






