Los mercenarios del grupo ruso Wagner se han retirado este domingo luego de una rebelión de 24 horas orquestada por su líder, Yevgueni Prigozhin, quien abandonará Rusia en virtud del acuerdo alcanzado con el presidente Vladimir Putin, quien se encuentra debilitado tras esta crisis sin precedentes.
Prigozhin viajará a Bielorrusia según la presidencia rusa, pero aún no se sabe cuándo abandonará Rusia ni se ha revelado su ubicación actual.
Esta crisis ha revelado las «verdaderas fisuras» en la autoridad de Putin, según Estados Unidos.
En una operación que duró aproximadamente 24 horas y llevó a los hombres de Wagner a estar a menos de 400 km de Moscú, Prigozhin desafió directamente el poder del presidente ruso antes de dar marcha atrás y ordenar el regreso de sus combatientes a sus bases, gracias a la mediación del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, único aliado del Kremlin en Europa.
Los mercenarios de Wagner se han retirado de las regiones de Voronezh, en la frontera con Ucrania, y Lipetsk, al sur de Moscú, según las autoridades locales.
A pesar de la retirada de los mercenarios, el «régimen de operación antiterrorista» se mantiene vigente en Moscú y sus alrededores. El lunes se ha decretado un feriado en la ciudad para evitar desplazamientos.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, afirmó que el levantamiento de los mercenarios marcó un «desafío directo a la autoridad de Putin» y reveló «verdaderas fisuras».
La diplomacia rusa ha advertido a las potencias occidentales que eviten aprovechar esta rebelión para promover sus objetivos antirrusos en medio del conflicto en Ucrania.
Aunque los detalles del acuerdo aún no se conocen, parece que el presidente bielorruso, Lukashenko, tuvo un papel crucial en la mediación que detuvo el avance de Wagner hacia Moscú.
El Ministerio de Defensa ruso ha afirmado que el ejército ha repelido numerosos ataques en el este y el sur de Ucrania y que continuarán alcanzando sus objetivos a pesar del fallido motín.
La situación sigue siendo volátil y el Kremlin se enfrenta a un equilibrio inestable, mientras Prigozhin y sus combatientes se retiran y Putin busca mantener la autoridad en medio de las divisiones y la traición expuesta por esta rebelión.





