En la cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), se ha alcanzado una declaración final conjunta en la que se expresa preocupación por la guerra en Ucrania, sin mencionar a Rusia ni condenar la agresión militar para evitar diferencias con los países latinoamericanos.
El documento destaca la preocupación por la guerra en Ucrania, que continúa causando sufrimiento humano y afectando la economía mundial. Sin embargo, se evita el lenguaje más duro que Europa suele utilizar para referirse a la agresión rusa. Nicaragua es la única excepción en respaldar el texto.
La declaración también muestra el apoyo a los esfuerzos diplomáticos para lograr una paz justa y duradera en Ucrania, en consonancia con los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
El presidente argentino, Alberto Fernández, enfatizó que la cumbre no se centró en el problema de Ucrania y negó que exista un «resquemor» en Latinoamérica al respecto. Destacó que la mayoría de los países de CELAC condenaron la invasión rusa en las Naciones Unidas.
El presidente pro tempore de la CELAC, Ralph Gonsalves, instó a Europa a «deshacerse de la hipocresía» y aplicar los mismos principios de las Naciones Unidas de manera clara y objetiva. Hizo hincapié en la importancia de no utilizar la fuerza contra países pequeños y pobres.
La cumbre estuvo centrada en el conflicto en Ucrania, a pesar de que se evitó invitar al presidente ucraniano para no eclipsar el evento. Las tensiones con Nicaragua, Venezuela y Cuba dificultaron la elaboración de un texto común debido a su negativa a condenar la invasión rusa.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, destacó que el acuerdo alcanzado representa una «declaración ambiciosa» que refleja la nueva dinámica que la UE quiere generar con los países de Latinoamérica. Se acordó celebrar cumbres regulares cada dos años y se estableció una hoja de ruta para fortalecer las relaciones.
En el ámbito comercial, se expresó el interés por relaciones abiertas y justas, pero el acuerdo con Mercosur no tuvo un impulso definitivo en esta cumbre y se limitó a «tomar nota» de que los trabajos siguen en marcha.
La declaración incluye también una mención a la esclavitud, reconociendo el sufrimiento infligido a millones de personas y calificándola como un crimen contra la humanidad. Los países de la CELAC respaldaron el Plan de Justicia Reparadora de la Comunidad del Caribe (CARICOM), que busca la reparación y repatriación de los descendientes de esclavos.
La cumbre UE-CELAC representa un punto de partida para fortalecer las relaciones entre ambas regiones, abordando temas de interés común y buscando un futuro más colaborativo y justo.





